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Andrés Askue.
Entre 1926 y 1941 el pueblo católico mexicano se alzo en armas para defender la religión amenazada por las leyes anticlericales impuestas por los gobiernos revolucionarios. Un pueblo de campesinos y rancheros se enfrento a una cruel guerra a un ejército regular y moderno. Los llamados cristeros enarbolaron las banderas de Cristo Rey y de la Virgen de Guadalupe por los campos mexicanos y casi vencen sobre la revolución mexicana. Solo la traición consiguió derrotarlos. El movimiento cristero ha permanecido hasta nuestros días prácticamente olvidado por los historiadores, sin embargo, ha sido uno de los movimientos mas populares del México contemporáneo.